Los fundamentalismos

29/Oct/2014

Perfil, Felipe Frydman

Los fundamentalismos

La emergencia de Estado
Islámico (EI) ostentando su crueldad y su rápida expansión en Medio Oriente ha
provocado una nueva reacción contra el islam. EI se autodesigna el representante verdadero de esta religión y ha
declarado el Califato en los territorios bajo su control en referencia al
primer sistema presidido por la Ley del Qu’ran. No es la primera vez que
distintos grupos se asumen como los verdaderos representantes de doctrinas para
tratar de adaptar la sociedad a su concepción,
y donde la violencia y el desprecio por la vida ocupan un lugar central
como instrumento para su consolidación.
La actuación del Khmer
Rouge en Camboya y de Sendero Luminoso en Ayacucho tienen puntos en común con
la visión del EI de cómo debería transformarse la sociedad, aunque partan de principios en apariencia
antagónicos. El fanatismo religioso de EI es diferente al fanatismo ateo del
Khmer Rouge y Sendero Luminoso, pero todos utilizan la violencia como práctica
política.
El surgimiento de estos
grupos se produjo en lugares donde la población
enfrentaba una situación social difícil atravesada por conflictos y
sometidas a poderes que usufructuaban la pobreza, condiciones que permitieron a
estos grupos presentarse como los elegidos y con una propuesta de cambio. El
libro El portal, de François Bizot, describe cómo el Khmer Rouge utilizaba la
violencia para forzar la adhesión de los campesinas en un país devastado por la
guerra. También en Perú la población sufrió la represión indiscriminada de las
fuerzas oficiales. Julio Cotler definió a Sendero como “un sistema religioso,
con sus profetas y sacerdotes, que indican las pautas y las formas para
reestructurar total y absolutamente la existencia de los hombres y las
sociedades”.
Tanto el Khmer Rouge como
Sendero Luminoso nacieron en un momento histórico diferente donde la
contradicción principal era entre el régimen capitalista y el socialismo
totalitario. El revisionismo y posterior decadencia de la Unión Soviética como
líder de la revolución socialista trasladó el liderazgo a la República Popular
China. La muerte de Mao Zedong en 1976, el encarcelamiento y condena a la
“banda de los cuatro” y la identificación del Partido Comunista con la economía
de mercado terminaron con los sueños
políticos de estos grupos. Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, se
consideró el elegido para colocarse como continuador de la tríada Marx, Lenin y
Mao.
La carta que un grupo de
intelectuales árabes dirigió al líder del EI, Abu Bakr al-Baghdadi, cuestiona
el uso de los textos sagrados para justificar la violencia y la creación del
Califato y reivindica el carácter no violento y misericordioso del Profeta. En
el intento de establecer una barrera teológica para diferenciarse, recuerdan
que el Califato sólo puede existir con el consenso unánime de los musulmanes y
que en esta oportunidad sólo ha sido declarado por una fracción minoritaria. En
el contexto de hostigamientos perennes en Medio Oriente, este pronunciamiento
es un esfuerzo por trazar una línea entre sectores moderados del islam y
aquellos que pretenden imponer sus ideas por la fuerza basándose en una
supuesta interpretación “fundamentalista”.
En Medio Oriente, donde
Siria vive una prolongada guerra civil, Irak se deshilacha en una cruenta lucha
interna, las fuerzas kurdas tratan de fijar las fronteras de su nación, y se
acentúa el conflicto entre sunnitas y chiitas, EI aparece como una opción a la
anarquía. El fracaso de los gobiernos “moderados” ha permitido que el
“fundamentalismo” se presente como el antisistema dispuesto a transformar
radicalmente la realidad como lo hicieran el Khmer Rouge y Sendero. Así, ha
tenido la capacidad de atraer a jóvenes desilusionados de los países más
avanzados para unirse a esta aventura. EI será derrotado militarmente;
difícilmente sobreviva a las fuerzas combinadas de la coalición montada por
Estados Unidos. Sin embargo, como dijera el vicepresidente de Emiratos Arabes
“la destrucción de un grupo terrorista no es suficiente para lograr una paz
duradera. Necesitamos proyectos de largo plazo para eliminar la pobreza,
mejorar la educación y la salud, construir infraestructura y crear
oportunidades. El desarrollo sustentable es la mejor respuesta sustentable al
terrorismo”. Una tarea mucho más prolongada que los bombardeos dispuestos desde
Washington.
*Embajador.